Herencia de la pandemia

por Dra. Adriana Grande para "Miradas de la educación".


Veníamos de conquistar el exterior, cada uno en su propia lucha por ocupar un espacio en la cultura que nos toca vivir, pero de repente y sin aviso un virus tan pequeñito que resulta invisible al ojo humano, giró la perilla de ON a OFF y el mundo se detuvo…

La adversidad es también una oportunidad.

Adentro de casa, exprimimos cada rincón, descubrimos que un balcón, un patio o una terraza pueden ser solárium, pileta inflable y cancha de básquet. Aguzamos la imaginación y armamos familia en modo equipo, intentamos conservar rutinas mientras convertimos la mesa del comedor en colegio y un dormitorio en oficina.

Así …recordaremos para siempre los años pasados, sin duda nos tocó como humanidad “transitar una adversidad” que nos impuso restricciones y novedades que alteraron nuestro modo de vida habitual.



¿Cómo repercutió esta realidad en nuestros hijos?

“Cada casa es un mundo” y la experiencia de la cuarentena impuesta por la pandemia pudo impactar de formas muy distintas en cada realidad (por ejemplo, la enorme tristeza de haber perdido un ser querido). Soy consciente que me referiré a denominadores comunes que nos pueden ayudar a reflexionar sobre la experiencia de convivencia con niños en tiempos de pandemia.

-Cuando convivimos con niños, sin duda los adultos somos sus referentes. Si estamos bien vamos sorteando las dificultades diarias como un habilidoso jugador que sigue con la pelota al pie a pesar de las amenazas. Y así vamos creando un clima de serenidad para portar con hidalguía la gorra de capitán que, sin ser percibida por los demás, conduce, orienta y resuelve las innumerables vicisitudes que hacen a la vida cotidiana de una familia en cuarentena.

¿Pero volvamos un poco atrás, dijimos estar bien y que significa estar bien”? es cuando sentimos que podemos estar a la altura de las circunstancias, surfeamos la ola y salimos airosos del minuto a minuto. En síntesis, es cuando tenemos RECURSOS, esa carta en la manga, ese conejo de la galera que logramos sacar en el momento justo para aceitar una situación atascada, desatar un nudo o evitar un conflicto.

Por eso la forma en que presentamos nuestros “recursos” frente a la adversidad, definirá como pudimos pasarlo. Los recursos generados por nosotros adultos, serán recursos incorporados por nuestros hijos. Y eso es lo que perdurará, la capacidad de reacción frente a la adversidad, que lógicamente nos impone incomodas restricciones.


Veamos que recursos nos sirvieron porque estas conductas no se diluyen, sino que reaparecerán como recursos propios en el ADN emocional de nuestros niños. Será la herencia de la pandemia.


-Mantener un ritmo con 4 momentos indispensables

Responsabilidad (colegio en casa)

Ocio (un tiempo para que cada uno haga aquello que más me gusta)

Sociabilidad (virtual con familiares y amigos) y

Actividad física


- ¡Y condimentarlos con esta “tríada” infalible!


1-La flexibilidad es buena consejera, hace que “el junco se doble, pero no se quiebre”, es ella la que nos susurra al oído: no importa si hoy cenamos sándwiches, no pasa nada si termina la tarea mañana, no es grave que los pisos ya no brillen o si hay pelusas detrás de las puertas. La flexibilidad nos regala una mirada más benévola y tolerante para con uno mismo y los demás.

2- ¡Poder retirarse, dos verbos que juntos hacen magia! Abandonar por un rato la trinchera de las demandas incesantes y encontrar un momento propio para estar “solos con nosotros mismos” (una ducha, un libro, una serie, charlar con una amiga o tomar un té en la cama), cada uno sabrá prodigarse su paréntesis indispensable para recuperar fuerzas y volver al ruedo de mejor humor.

3-Sepultar el microscopio y subirnos al dron del orden superior, es cuando nos elevamos y logramos alejarnos de inmediato del acto duro y seco de las cuatro paredes, la privación y el encierro. Es la visión telescópica, de largo alcance que nos cuenta con angular ampliado que está sucediendo por aquí abajo…hay chicos estudiando en su cuarto, ¡hay adultos concentrados en sostener la infraestructura y desde el horno está subiendo un olor a torta muy tentador!

Parece que todo lo importante estaba bien entonces…

¿Qué ha sucedido? ¡Hemos podido sepultar el microscopio que nos atrapa en la queja y el reproche para subirnos a nuestro dron, y sobrevolar la cuarentena!


Entonces a la pregunta inicial: ¿cuál es la herencia de la pandemia? Contestaremos que lo que PREVALECERÁ serán los RECURSOS adultos que pudimos encontrar dentro nuestro para sobrellevar una adversidad. Estos mismos elementos son incorporados imperceptiblemente por nuestros hijos y les servirán en el día a día de la vida corriente, post pandemia (por ejemplo, en la reinserción a la vida escolar).

La pandemia ya es un pasado casi olvidado y su legado más noble es

el recuerdo familiar de nuestras vivencias y la habilidad que tuvimos de crear recursos para enfrentar la adversidad. Esa es la mejor herencia para nuestros hijos.

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