La Agenda de la Educación para una Argentina Integrada y Sustentable

Susana Decibe e Inés Aguerrondo, Junio 2021


INTRODUCCIÓN: Educación, vida en sociedad y desarrollo humano.


Escribimos estas reflexiones con la intención de ayudar a promover un debate profundo sobre la imperiosa necesidad de renovar y fortalecer nuestro débil sistema educativo. Desde que recuperamos la democracia hasta hoy se ha ido perdiendo el impulso originario del Congreso Pedagógico Nacional de 1984 y los debates y leyes llenos de propuestas transformadoras y expectativas positivas sobre su impacto. Si bien se hizo un enorme esfuerzo para escolarizar a miles de niños y

jóvenes que estaban afuera del sistema, ampliar la infraestructura edilicia, el equipamiento, las plantas de personal, la conectividad, las capacidades técnicas de los ministerios y la agenda educativa, está a la vista que después de más de 20 años poco hemos avanzado en materia de calidad y justicia educativa.


La pobreza creciente, producto de sucesivos desaciertos en materia política y económica, las rigideces del sistema educativo y la ideologización del sector actúan como contrapeso a todo intento de mejora. Mientras tanto más del 60% de la población joven es pobre, alrededor del 40% del trabajo es precario y el empleo público ha crecido un 70% desde el 2004 sin impactar en la mejora de sus prestaciones. La sociedad está políticamente fracturada. Una parte importante de ella se alimenta de relatos sobre un régimen económico y político que nunca funcionó, de prejuicios y mitos sobre el mundo empresario, sobre la competitividad, el esfuerzo y el mérito, entre otros y, lo que es más grave, muchas veces inculcados en nuestras mismas escuelas y universidades.


La otra parte no logra transformar en políticas públicas las deudas que la democracia republicana tiene con sectores crecientes de la sociedad y de la juventud. Por lo tanto debatir sobre la agenda educativa para los próximos años en este contexto significará revisar en profundidad, y sin prejuicios políticos, las trabas que impiden avanzar en el sector y cuáles debieran ser las políticas, las reformas y las estrategias viables. En el punto de partida hay acuerdos que se fundan en nuestra propia historia: “Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: Todo está en los humildes bancos de la escuela” decía Sarmiento. Ciento cincuenta años después nadie en el mundo duda de que una buena educación al alcance de todos genera personas autónomas, una sociedad integrada y una economía rica y competitiva a escala internacional.


Educación y globalización Cada vez más la economía del conocimiento define la sustentabilidad de las naciones. Hoy la competencia de los países se basa en su capacidad de generar y distribuir conocimiento. De ahí la necesidad de modificar, sustancial y urgentemente los sistemas educativos porque son los que dan la base, los que hacen posible entrar en el juego competitivo de la economía mundial. Esta no es una tarea fácil porque en la actual sociedad líquida, en la que todo es a corto plazo, la educación, que es un intangible a largo plazo, que no se ve, que da rédito muy retrasado, nunca se prioriza. Todos los países que se han enfrentado seriamente con este objetivo han tenido fuertes problemas de gobernabilidad, que solo son gestionables a través objetivos claros, bien argumentados y defendidos, alianzas, y un plan capaz de prever los inconvenientes y prevenirlos. El tema es muy complejo, tan difícil como reordenar el rumbo de lo económico. Por eso, así como para cambiar la economía existen condiciones básicas que operan como sus pilares, porque sin estas condiciones se hace imposible sostener procesos de generación de riqueza sustentables, para que el sistema educativo argentino pueda producir una oferta de calidad se requieren también pilares en los que apoyarse.


Una educación de calidad hoy, según los parámetros del mundo, no solo significa oferta de aprendizajes significativos en toda la población a lo largo de toda la vida, sino un sistema que se adapte a las necesidades de múltiples usuarios de edades diferentes e intereses particulares en un mundo que demanda nuevos y complejos conocimientos y competencias. Para salir de los diagnósticos (conocidos) que describen una educación cuya organización y oferta fueron pensadas para otro momento de la historia y que ya no responden a las demandas actuales, en este trabajo queremos poner el foco en las condiciones para llevar adelante una propuesta de cambio educativo con posibilidades de lograr este objetivo. Veremos que algunos de estos pilares condicionantes coinciden con los que requiere la economía y, en general, son comunes a todas las políticas públicas.


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